La fidelidad de Dios

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Queridos hermanos:

Vivimos tiempos difíciles y hay noticias que nos asombran. El colapso de las familias y de la gente que nos falla y nos decepciona. Nuestra vida no depende de lo que nos rodea. Mantengamos nuestra mirada en Jesús, autor y consumidor de nuestra fe.

Es importante y necesario que los que hemos conocido al Señor seamos obedientes y prediquemos el evangelio. Solo dependemos de Dios y el dijo que estaría con nosotros todos los días. En momentos de crisis y dolor, Dios nos fortalece. 

La fidelidad de Dios es para siempre (Salmos 117:2). La fidelidad de Dios es uno de sus atributos. Este se manifiesta directamente a nuestro beneficio. ¡Su fidelidad es grande! Esa fidelidad permite que el sea digno de nuestra confianza. 

Lo que ocurre en el mundo hace que las personas no confíen en los demás pero debemos confiar en Dios. El prometió estar con nosotros todos los días. Toda nuestra confianza está puesta en Él. El que no conoce a Dios, no confía en Él. La fidelidad de Dios es inmutable (Santiago 1:17). Todo lo bueno desciende de Dios. ¡En Él no hay mudanza! Él es el mismo ayer, hoy y siempre.

Debemos entender la fidelidad de Dios y disfrutarlo. Inmutabilidad se refiere a aquello que no puede cambiarse ni mudar su esencia. Dios es fiel porque Él no cambia. Él no nos da la espalda. Él no se arrepiente de habernos salvado. Nuestra salvación no depende de lo que diga alguna persona. Lo importante es lo que Dios piensa de mi.

Dios se manifiesta a través del cumplimiento de sus promesas. Hay gente que en tu momento de crisis te deja. Esos no merecen estar cuando venga lo nuevo. En tu momento de dificultad pueden pensar que es juicio de Dios lo que te está sucediendo. Aunque estés pasando un mal momento, ¡Eso no durará para siempre! La fidelidad de Dios te va a exaltar. Dentro de tu crisis no reniegues, ¡Adora! Los que te vieron en el piso verán como Dios te va a levantar. Lo que te hayan robado te lo tendrán que devolver. 

No te enojes con Dios, Él va a bendecirte. Estás pasando un proceso, hay cosas que no esperamos de la gente y puede nacer una raíz de amargura. Pero, cuando ores por eso, Dios te devolverá el doble. 

La fidelidad de Dios no está sujeta a cambios. Si Él te ha dicho algo y sabes que fue Dios quien te habló, aunque tardare viene a cumplimiento. ¡El sonido de la victoria precederá lo que estás esperando!

Dios nos dice que seamos fieles hasta la muerte y Él nos dará la corona de la vida. Nuestra fidelidad hacia Dios no debe estar condicionada. Debemos reconocer que quien único cambia nuestras circunstancias es Él. Dios si puede cumplir todo lo que nos ha prometido. Su palabra tiene muchos ejemplos de sus promesas cumplidas. Dios no miente, lo que dice es verdad (Números 23:19).

Van a venir días malos pero si confías en Dios pasarás al otro lado y tu fe se establecerá. Si Él lo dijo, confía. No medites en lo negativo, medita en su Palabra, en lo que Él ha dicho. Le pertenecemos a Dios. 

Moisés no sabía qué hacer cuando tenía a los egipcios detrás y el mar adelante. Por mandato de Dios, Moisés levantó la vara sobre el mar para que se abriera. El pueblo pasó el Mar Rojo en seco. Dios hará cosas que no se han visto antes para que alcances lo que Él te prometió. La gente se reirá pero sabemos en quien hemos creído. 

Todas las promesas de Dios son en el, si y amén (2 Corintios 1:20). Dios nunca dijo que no pasaríamos pruebas, Él dijo que estaría con nosotros (Isaías 43.1-5, 7). Es triste que haya personas desanimadas. En los momentos de angustia Dios nunca te va a abandonar. No pierdas tu fe en el Señor en los momentos de dificultad. ¡El está ahí con nosotros! Dios nunca se olvidará de nosotros (Isaías 49:15)

Aunque hayamos fallado, Dios permanece fiel. No permitas que el enemigo te diga que no hay oportunidad para ti. Eso es mentira. Si fuéramos infieles, Dios permanece fiel (2 Timoteo 2:13). No podemos acostumbrarnos a lo que escuchamos, no podemos acostumbrarnos al pecado. Dios es capaz de romper ligaduras de impiedad. Si dejamos de hacer la tarea, a lo que Dios nos llamó estaríamos dudando de su fidelidad.

¡Debemos ser fieles a Dios!

Nuestra vida no termina sino hasta que Dios diga…

Con amor,

Apóstol Wanda Rolón

 

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