Más que Vencedor

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Romanos 8:1, 28, 37

Es importante que entendamos a quien estamos adheridos y quienes somos en el Señor. Tenemos un ADN que viene de Dios. Fuimos hechos a su imagen y semejanza y aunque por causa del pecado perdido la imagen de Dios, al Jesus morir por nosotros y salvarnos recuperamos esa imagen. Jesús entregó su vida para limpiarnos de todo pecado y rescatarnos de la muerte. El nos ha dado vida y vida en abundancia (Juan 10:10).

Jesús conquistó una guerra que nadie podía pelear. Nadie más lo podía hacer. Jesús tomó forma de hombre al venir a la tierra. El se humilló hasta lo sumo para rescatarnos. Jesús, en forma de hombre, entregó su vida y recibió en si mismo todo el pecado. El obtuvo victoria por su confianza puesta en Dios Todopoderoso. El vino a hacer la voluntad del Padre. Su sangre es la única capaz de redimir al hombre. Esto le costó a Jesús su vida.El sacrificio de Jesús hablaba de victoria pues el sabía cuál sería su final. El fue inmolado, recibió el castigo por el pecado de toda la humanidad. La victoria de Jesús no solamente fue en la cruz. El descendió a las profundidades de la tierra, al Seol y llevó cautiva la cautividad, resucitó porque no había pecado en él. Toda su vida fue para honrar a Dios.

Debemos tener conciencia de lo qué pasó Jesús. Dejemos de ser efímeros. Seamos creyentes y confiemos en Dios. Estamos aquí porque Jesús conquistó para nosotros esta salvación. Jesus pagó un precio alto para salvarnos. El tenia hombres y mujeres en el Seol que esperaban salir de ese cautiverio y así lo hizo. Imaginen que gran gozo tuvo Abraham, David entre muchos otros que murieron creyendo en su Señor y Salvador.

Esto no se trata de nuestras fuerzas o habilidades. Necesitábamos a alguien que fuera victorioso y vencedor y nos tendiera la mano y nos librara del lodo cenagoso y el pozo de la desesperación. Y más aún nos librará de la muerte. Solo Jesús lo hizo posible. ¡Como no adorar al que nos dio vida! El venció el rechazo y las críticas. Hicieron escarnio con él pero sabía que así estaba profetizado. No te rindas ante la crítica y la persecución. El no se rindió y mucho menos se negó a ser el cordero del sacrificio. Porque haciendo esto nos daría una victoria que nadie nos podía dar. El venció la muerte. La muerte no pudo retener al rey de la gloria y tampoco pudo retener que sacara del Seol a los que había creído en el. Por eso toda promesa que él hace la cumple .

Gracias a su sacrificio Jesús nos hizo mas que vencedores. No tuvimos que ir a la cruz ni derramar nuestra sangre ni recibir el maltrato pero la victoria es nuestra. Recibimos la salvación por gracia. Los beneficios de lo que Cristo hizo los recibimos nosotros.

David preguntó qué recibiría el hombre que venciera al filisteo, cuál sería la recompensa. David daba por hecho que lo vencería. El pueblo no había ni siquiera bajado al campo de batalla y ya en su mente habían perdido. Cuidado no te dejes engañar por un enemigo derrotado y vencido. David no preguntó que se le daría al que peleara sino al que venciera. Ya Cristo ganó por nosotros. Debemos cambiar nuestra forma de pensar y hablar. Es hora de que sepamos que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece. Aunque venga lo que venga somos más que vencedores por medio del que nos amó.

Lo que Cristo pasó no fue para enseñarnos a sufrir sino para que vivamos en victoria y agradecidos por su inmenso amor. No te sientas mal por tus bendiciones, muéstrale al mundo el Dios que te bendice. Éramos perdedores cuando estábamos en el mundo, ahora somos más que vencedores.

David declaró que el filisteo no era un hombre de pacto pues le llamó incircunsiso el sabía muy bien que los hijos de Dios eran circuncidados como señal de pacto y pertenencia a Dios. El estaba indignado. Los perdedores te quieren llevar al terreno de la inseguridad, de la pérdida. Para ser mas que vencedor tenemos que entender que fuimos hechos a la imagen de su hijo (Romanos 8:30) y nos dio con él todas las cosas. No podemos declararnos en derrota sino en victoria. Todo lo que podamos estar pasando, ya Cristo nos dio la victoria.

¿Quien nos separará del amor de Cristo? Cuando viene la angustia, la persecución, el hambre somos mas que vencedores. La convicción que un verdadero hombre de Dios tiene es que nada lo puede separar del amor de Dios. ¿Cómo podemos ser mas que vencedores? Creyendo que Jesús murió por nosotros. La parte imposible la hizo Jesús, a nosotros nos toca lo más fácil solo CREER. Lo que nos permite ser más que vencedores es que hemos nacido de Dios. (1 Juan 5:4)

Cuando se le revela a Pedro quien era Jesús, el le dijo que no se lo había revelado ni carne ni sangre y sobre esa declaración el fundaba su iglesia. Una iglesia sobre el fundamento de Cristo tiene garantizada la victoria. Nuestra fe está fundamentada en Cristo. Cuando estamos fundamentados en Cristo las puertas del hades no prevalecen contra nosotros.

Jehová es el que da la victoria (Pr. 21:31). El que venciere heredará todas las cosas (Ap. 21:7)
Aunque en tu humanidad te sientas vulnerable no olvides que no estás solo, Dios está contigo.

¡Soy más que vencedor gracias a su inmenso Amor!

-Apóstol Wanda Rolón

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